30 de julio de 2012

Borges, líneas de lectura sobre “El hacedor”


Borges, líneas de lectura sobre “El hacedor”

La estructura consta de la repetición de una serie de recuerdos. El paso el tiempo se condensa en una serie de recuerdos y el en el cuento mismo. Un minuto puede ser recipiente de la eternidad, a aquella que desdibuja nuestra identidad y nos convierte a la vez en depositarios de una Identidad suprema. Tiene como personaje a Homero.  La llegada de la ceguera permite encontrar un sentido a dos experiencias de la infancia y la juventud: ese sentido consiste en poder convertirse en el autor de la Ilíada y la Odisea conjugando el amor y el riesgo. La revelación se debe a la reinterpretación de dos recuerdos disímiles, aparentemente inconexos: un duelo infantil que lo obliga a empuñar un cuchillo y un primer amor. La pérdida progresiva de la visión, es decir, un trastorno profundo en su relación con la percepción del mundo, le ofrece al escritor una oportunidad para reexaminar el sentido del pasado y proyectarse un destino que, en el caso de Homero, es claramente glorioso.
La trama se construye en la memoria del que recuerda, Homero, el narrador de Odiseas e Ilíadas. El que recuerda narró alguna vez para “construir” la memoria humana  (como patrimonio cultural), memoria construida en el narrador de este cuento, que en cierta forma, también está recordando. El cuento en sí mismo es una memoria que construye la memoria de los lectores. En este sentido podría leerse que aquel hacedor de relatos, es hacedor de la memoria y en tanto crea algo se le asigna una Identidad suprema, la cual nunca es estable. ¿Podría pensarse que el hacedor de relatos también hace “potenciales” hacedores de relatos al situarse como transmisores de un recuerdo?